Reino Unido, Noruega y Estados Unidos detectaron y enfrentaron durante la primavera una operación rusa en aguas del Ártico, cerca del archipiélago de Svalbard.
Según funcionarios occidentales citados por Reuters, submarinos vinculados a la unidad rusa de guerra en aguas profundas GUGI simulaban el despliegue de tecnología capaz de afectar infraestructura submarina estratégica.
No se produjo daño a los cables. Sin embargo, el episodio aumentó la preocupación de los países de la OTAN por la seguridad de las redes submarinas que transportan enormes cantidades de información y conectividad internacional. Rusia ha negado reiteradamente estar preparando operaciones de sabotaje contra países de la OTAN.
Fuente: Reuters
